En el
material del curso de convivencia escolar se nos habla de tres propuestas: el
trabajo cooperativo, el método de proyectos y la clase invertida. Desde mi
punto de vista se hace con un enfoque muy teórico, muy de despacho
universitario y muy desligado de la práctica docente. En realidad se nos plantean
tres técnicas concretas de trabajo en el aula, pero la metodología quiere
responder a la gran pregunta de cómo enseñar y eso es algo más complejo y exige
una mezcla de muchas técnicas. Al final cito a una serie de pedagogos que sí
que han planteado metodologías activas y un nuevo enfoque que ayuda a
transformar la escuela.
El trabajo cooperativo supone
replantearnos el papel del profesor y del alumno dentro del aula y nos exige crear una ambiente de confianza donde los
alumnos y alumnas puedan expresar con sinceridad sus pensamientos y emociones.
Para ello es fundamental que los alumnos se sienten en el aula formando equipos
de trabajo heterogéneos que se cambian periódicamente. También es necesario
realizar asambleas de clase (felicito, critico, propongo) donde se comenta la
marcha del curso (y se resuelven muchos conflictos). Es importante lograr la participación
de todos los alumnos y desarrollar la expresión oral, el saber argumentar y el
respetar el turno de palabra.
El método de proyectos exige que el
profesor tenga una postura crítica ante el currículo que plantea la
Administración, a veces cargado de estándares que dejan muy poco tiempo para la
innovación… El profesor debe seleccionar los contenidos y objetivos propuestos
y elaborar los aprendizajes significativos que considere imprescindibles. A
partir de entonces es cuando se puede plantear el trabajo por proyectos y el
enfoque interdisciplinar de la materia de estudio organizando proyectos que los
alumnos eligen y desarrollan a lo largo de un tiempo concreto. Parece evidente
que el trabajo con proyectos exige un trabajo cooperativo. En definitiva es el
método de los centros de interés.
La clase invertida pretende que los
alumnos trabajen en casa y experimenten y discutan proyectos en el aula. Para
hacerlo en Primaria y Secundaria es necesario contar con ambientes familiares
con cierto nivel cultural y eso no es lo que encontramos en nuestras aulas (en
ocasiones muy diversas y con un alto porcentaje de emigrantes). Por otro lado,
creo que no se puede llevar a cabo este método que parece tan innovador cuando
los alumnos permanecen sentados de dos en dos y mirando a la pizarra y el
enfoque de la materia que impartimos es tan clásico (fechas y vida de reyes, en
el caso de la historia).
Para
terminar, añadir que la metodología pretende responder a la pregunta de cómo
enseñar, una vez fijado el qué enseñar (objetivos y contenidos) y el cuándo
enseñar y evaluar. Creo que la metodología no es aplicar ésta o aquella técnica
concreta sino que es una forma de hacer que acompaña al profesor y que mezcla
muchas técnicas: el trabajo en equipo, el aprendizaje por descubrimiento, los
centros de interés, la interdisciplinariedad, etc.
Finalmente,
incluyo una relación de grandes pedagogos que han aportado mucho al trabajo en
el aula y que se deberían estudiar en la universidad: María Montessori, Ferrer
i Guàrdia, John Dewey, Giner de los Ríos, Célestin Freinet, Makarenko, Jean
Piaget, Lorenzo Milani, Paulo Freire, Stenhouse…
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