jueves, 10 de noviembre de 2016

SOBRE LA CONVIVENCIA ESCOLAR


En el curso MOOC sobre convivencia escolar y acoso nos plantean hacer alguna reflexión sobre el tema. Nos ofrecen un pequeño guión y nos piden que desarrollemos algunas ideas sobre esta cuestión...



Creo que la idea básica que debe presidir un centro educativo es una buena convivencia entre todos los integrantes de esa comunidad: alumnos, profesores y padres. Se debe perseguir que el centro sea un lugar agradable donde cada  uno se sienta a gusto y aporte lo mejor de sí mismo.

Para lograr este objetivo es imprescindible la existencia de unas normas de convivencia. Deben ser normas elaboradas con sentido común y consensuadas por todos, de manera que, una vez aprobadas, su cumplimiento sea obligatorio. Esas normas son las que garantizarán que todos tengamos unos derechos, pero también unas obligaciones.

Es importante que las normas se elaboren con sentido común y que participen en su elaboración padres, profesores y alumnos. Incluso cuando hablamos de la clase y al principio de cada curso nos planteamos el tema, es conveniente que el profesor sea capaz de crear un clima de diálogo donde los alumnos participen y expresen sus opiniones, para luego exigirnos entre todos el cumplimiento de esas normas que hemos aprobado.

Otro aspecto importante a destacar es el papel de modelaje que para los alumnos tienen tanto los padres como los profesores. Es muy importante ser honrados y transmitir en clase una cierta coherencia y una cierta honestidad, para que los alumnos y alumnas nos tomen como modelos. Para conseguir todo esto es necesario ser auténticos, es decir, “predicar con el ejemplo” y, por supuesto, admitir que somos personas y tenemos nuestras limitaciones.

Respecto al papel de los padres en este tema es fundamental que las familias tengan una escala de valores e inculquen a sus hijos e hijas unos principios básicos que les permitan transitar por la vida: el respeto a los otros, la verdad, la ayuda, el esfuerzo, la colaboración, etc. son ideas que no sólo se deben explicar sino que se deben vivir y asimilar.

Cuando hay esa coincidencia de escala de valores entre las familias y el centro educativo, la buena convivencia fluye y se crea un ambiente de trabajo positivo que hace que todos aportemos lo mejor de nosotros.

(La fotografía es de Kike Para y se publicó en El país, el 8 de octubre de 2016)

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